viernes, 1 de julio de 2011

GLOBALIZACIÓN HEGEMÓNICA NEOLIBERAL Y AFECTACIÓN DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Por Luis Bernardo Díaz Gamboa
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia UPTC
INTRODUCCIÓN
La OMC ha estimado considerar a la educación superior como mercancía dentro del mercado del conocimiento internacional con un potencial de U$50.000 millones de dólares anualmente. Ello ha alterado la clásica concepción de la universidad como centro de reflexión y formación, de transmisión y construcción de conocimiento como bien universal, de investigación y extensión sin cortapisas distintas a las de la ética, erigiendo al saber o al conocimiento en una mercancía –por tanto transable-  que privilegia ya no sólo el valor de uso, sino el valor de cambio, para trasformar la Universidad en una empresa que “forma” para el empleo al usuario-estudiante, que será su cliente, a través de procesos formatizados y homogéneos impuestos por el mercado, para legitimar el sistema.
Dicha homogenización ha impuesto, desde luego, sutiles y abiertos procesos de violencia contra conductas “atípicas” que se resisten a abandonar la defensa de la consagración del derecho a la educación como derecho fundamental de las personas, como bien universal, como responsabilidad estatal (sin perjuicio de las autorizaciones para el sector privado), como derivación de los principios de libertad e igualdad plasmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. ¿Dónde queda la búsqueda de la verdad y del conocimiento por parte de la universidad? ¿Los posibles beneficios derivados de la privatización son mayores que los riesgos de comprometer los valores académicos? ¿Prevalece la rentabilidad financiera antes que los principios y el compromiso con la verdad? ¿No es acaso un desprenderse de las responsabilidades estatales? Recientes movilizaciones populares como el 15-M en España y las huelgas en Grecia han exigido revertir el modelo universidad-empresa, porque lo ven conculcatorio de antiguas conquistas ciudadanas, especialmente por el nivel de exclusión de amplias capas de estudiantes que día a día quedan por fuera del sistema, o endeudados, y porque muchos a pesar de estar bien preparados, están parados, lo cual no deja de ser más que una desilusión, una frustración.
LA UNIVERSIDAD-EMPRESA
El Banco Mundial en los años 90 señaló la necesidad de globalizar la universidad y de unirlas a la empresa con carácter de rentabilidad. Se habla de “capital humano”. Semejante tendencia ha hecho que en 2007 2,8 millones de estudiantes estuviesen cursando estudios en países distintos a los de su residencia, con una fuerte tendencia a la educación on line, cuya calidad aún es motivo de enconadas disputas en varias áreas (se habla del profesor silicio). La empresa vio un importante nicho de mercado y es así como realizó inversiones para formar su propia “intelligenza”.     
Estas incluyen “1) Empresas que programan cursos de formación laboral y ofrecen grados como la Universidad Motorola, la Universidad Mac Donald Hamburguer, los Centros Técnicos Educativos de Microsoft, el Centro GE Crontonville, los programas Fordstar, y los Centros Educativos Sun Microsystems; 2) Proveedores académicos privados con ánimo de lucro, como el Grupo Apollo, Kaplan Inc, De Vry y el gigantesco Grupo Educativo Laureate (que posee actualmente instituciones de educación superior a lo largo de Sudamérica y Europa y que opera en más de veinte países con más de un cuarto de millón de estudiantes); 3) Universidades virtuales,  como la Universidad Walden y la Universidad Virtual Western Governors de EEUU, la Learning Agency de Australia, la Indira Gandhi National Open University de India y la Open university de Gran Bretaña; 4) Universidades tradicionales que ofrecen cursos a distancia, especialmente en países como Australia y Nueva Zelanda, donde los gobiernos decretaron la mercantilización de los servicios de educación superior en los años noventa; y 5) otras actividades con fines lucrativos de las universidades tradicionales, como la SCPS de la NYU, el Instituto de Educación Superior de la Universidad de Maryland. Ese tupido tejido se extiende por todo Oriente, incluido China, Japón y los países árabes”. Galcerán, Montserrat. “La Educación Universitaria en el centro del conflicto”. En: LA UNIVERSIDAD EN CONFLICTO. Madrid, Mapas, 2010, pp. 21 y 22.

La conversión de la Universidad en “industria de servicios” indica la fijación de parámetros de rentabilidad en cualquier propósito emprendido, lo cual puede generar dividendos en cursos de educación continuada y postgrados en áreas con especial demanda, pero marginaliza disciplinas propias de la universidad que no se ubican en ese “mercado”, como las bellas artes, música, la filosofía, la física, y especialmente las ciencias sociales y humanísticas. Esas áreas no les interesa a las grandes compañías. 
La perversa filosofía del sistema, que evidentemente responde a una ideología de pensamiento único, tiene impactos en los gobiernos. En Colombia, por ejemplo, la actual discusión entre las comunidades universitarias con el Gobierno del Presidente Santos tiene que ver con la presentación de un proyecto de ley que pretende privatizar la Universidad Pública, así como convertir las empresas por acciones y que coticen en bolsa, como cualquier mercancía. Por algo nombró como Ministra de Educación a quien fuera la Presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá. Hacía muchos años no se veían inundadas las calles de Colombia por las masivas protestas de estudiantes, docentes y trabajadores universitarios contra dicha iniciativa, que no ha sido concertada con los interesados.
La Presidenta de la Comunidad de Madrid prefiere cerrar centros de atención a mayores y discapacitados, para entregarles los inmuebles a la Universidad de Nueva York para sus proyectos de expansión.
LA PRIVATIZACIÓN
Cada día más, el pensamiento neoliberal se impone. Las deudas promedio en Estados Unidos por estudiante al salir de la universidad se redondean en aproximadamente U$30.000. Las reformas de David Cameron hacen prohibitiva la educación superior en Inglaterra por sus costes. La financiación bancaria es una alternativa, y desde luego hace parte del círculo vicioso. La exclusión social es evidente para el que no pueda costearse su educación superior. Ello genera fuertes segregaciones.
Pero también está el motor individualista que mueve el sistema. Ya no será la cooperación social, sino el individualismo exacerbado, la competencia personalista, la que prime en la búsqueda de sobresalir como persona, más que como colectivo. Ello hace que fenómenos de integración como los sindicatos de estudiantes en algunos países casi si se mencionen. Las universidades se convierten en centros de expedición de títulos –Colegios mayores- para generar ascenso económico individual.
Desde una visión capitalista, Dayton-Johnson  considera clave para el desarrollo de Latinoamérica la creación de una clase media basada en la educación y se preocupa de la elitización de la formación universitaria:  “Pero en Latinoamérica, la región del mundo con los mayores niveles de desigualdad de renta y unas heterogéneas posibilidades de ascenso social, las oportunidades también están distribuidas desigualmente. El acceso a los servicios educativos es bajo para los estratos medios de la región, tanto en cantidad como en calidad, si se los compara con sus homólogos de sus países de la OCDE, así como con las familias acomodadas de Latinoamérica. Las políticas oficiales destinadas a reducir las desigualdades inter e intrageneracionales están, por tanto, ampliamente justificadas. Para que sean eficaces a la hora de fomentar la movilidad social ascendente, las políticas educativas deben incorporar desde el principio en su diseño reflexiones sobre la igualdad… Alrededor del 80% de los latinoamericanos entre 25 y 44 años tienen padres que no han completado la educación secundaria o no han llegado a ella”. (Dayton-Johnson, Jeff. “Latinoamérica: la creación de una clase media”. En: “Política exterior”. Madrid, Mayo-junio 2011, Vol. XXV, Núm. 141, pág. 156 y ss.). Lo que vemos con el modelo actual es una creciente pauperización de la clase media en Hispanoamérica, con lo cual la sociedad evidencia una polarización muy grave, motivos de cataclismos sociales, como los que estamos viendo en Egipto, Túnez, Yemen, Libia, Marruecos y Siria.

 PRECARIZACIÓN DOCENTE
Uno de los temas de mayor preocupación -porque está ligado a la calidad y a la dignidad humana a la vez- tiene que ver con la precarización de los docentes. Día a día se observa cómo en el juego costo-beneficio mercantil, es mucho más rentable tener profesores por contratos a términos cortos o fijos, que a términos indefinidos. Esos profesores difícilmente van a tener un salario decoroso, y por ello deberán buscar otras fuentes de ingreso, con lo cual su pertenencia y dedicación con responsabilidad académica y calidad a una sola institución va a quedar en entredicho, por la imposibilidad física de realizarlo. Inclusive un profesor on line con centenares de alumnos virtuales va a tener mayor dificultad que aquél que dicta clases presenciales, si lo asume con seriedad y atención personalizada. El profesor on line debe tener disposición de 24 horas diarias los 7 días de la semana, el regular o tradicional  tiene unas horas precisas de preparación, presencia en el aula y evaluación, al lado de tareas de investigación, que le permiten medir sus tiempos y prever espacios para su familia o su ocio, como derechos que le son propios. El otro no.
En Colombia, por ejemplo, desde 1993 se mantiene congelada la nómina de planta de las universidades oficiales, con lo cual sólo hay concursos cuando se trata de renovar profesores jubilados, renunciados, desvinculados o fallecidos, generándose un 70% de docentes ocasionales frente a un 30% de planta, con el agravante de que en dos décadas la población estudiantil y sus necesidades se han triplicado. Hay docentes que llevan 20 años de temporales y así morirán, porque el sistema no les permite otra opción. Me parece indignante semejante política pública omisiva de la responsabilidad estatal a la luz de los tratados internacionales y del propio carácter del Estado como satisfactor primigenio de este derecho fundamental.  La OIT debería tomar nota de esta moderna situación de esclavitud. El derecho a sindicarse se torna en una quimera.


LAS EVALUACIONES DE CALIDAD EN ENTREDICHO
Los odiosos rankings creados por las universidades a las cuales les va bien, no dejan de ser otra experiencia preocupante. Medir con un mismo rasero todas las universidades en el mundo, resulta ciertamente una injusticia. Uno de los ítems es el número de premios nóbel que investigan en la universidad. En el caso colombiano  sólo tenemos un nóbel de literatura, Gabriel García Márquez, el cual  vive en México. De manera que no aparece ninguna universidad bien rankeada.
El tema de la calidad universitaria ligado a la medición de competencias por parte de determinadas instituciones e instrumentos homologados, también deja mucho que desear. Se liga la competencia a la formación de una fuerza laboral sometida a las necesidades volátiles de un mercado de trabajo, cada vez más precario.
Como ha dicho Bermejo: “La práctica totalidad de los procesos educativos, a nivel sensoriomotriz, cognitivo, lingüístico o de cualquier tipo de pensamiento, no es reductible al nivel de meras competencias, porque la educación es un proceso complejo en el que interrelacionan diferentes sistemas, instituciones y valores, y con una serie de agentes que interaccionan de modo continuo, complejo y cambiante en el tiempo. La educación no es un conjunto numerable de competencias, sino un conjunto compuesto de numerosos subconjuntos que interseccionan entre sí, siendo todos ellos no numerables”. (Bermejo Barrera, José Carlos. “La maquinación y el privilegio. El Gobierno de las universidades”. Madrid, Akal, 20111, pp. 45 y 46). Concluye el profesor español que lo valorado son habilidades para  un mercado irreal (hay 5 millones de parados en España), pero además con un discurso cerrado por ser irrefutable institucionalmente hablando, lo cual lo convierte en sacrosanto e infalible si se quiere figurar en el ranking.
Esto está ligado al tema de la “creditización”, donde “se pretende establecer a priori el número de horas de cada alumno, sin tener en cuenta ni sus capacidades intelectuales, ni su formación ni sus medios”. (Ibid. P.47).
LA DEMOCRACIA
La universidad carece de autoridad moral para predicar democracia si no la practica al interior del claustro. Es lo que se denomina “legitimación de ejercicio”. Eso pasa por superar la feudalización endogámica y aumentar las oportunidades decisorias. Cada día observamos la inmensa apatía de la comunidad universitaria, especialmente de los jóvenes, en participar en las elecciones y en los cuerpos directivos de sus universidades. Allí también cabe la frase del 15-M: “Democracia real, ya!”. Las manipulaciones grotescas de los partidos o del ejecutivo, de los poderes fácticos, de las empresas, etc. , afectan la transparencia y los procesos genuinamente democráticos. Es necesario reivindicar a mayo del 68 cuando decía “La imaginación al poder!” y buscar mecanismos atractivos y transparentes para que todos participemos y decidamos el presente y el futuro de la universidad colectivamente. La autonomía universitaria se ha venido fisurando, así como la libertad de cátedra, dos de las grandes reivindicaciones de la modernidad. Difícilmente una multinacional farmacéutica va a financiar una investigación que no termine avalando la producción masiva de un medicamento de su casa, cuando el investigador o la universidad le señale los riesgos de sacarlo al mercado.
 CONCLUSIONES
El mundo va por un camino equivocado al entregarle a los mercados la Universidad y alterar la pirámide axiológica primigenia. Las empresas sólo van a invertir dónde les sea rentable, y ello nos lleva a pensar si el precio tan alto que se está pagando para cambiar las esencias modernistas de la universidad vale la pena por tan poco.
En la educación, urge reivindicar el carácter de Derecho Humano frente al de servicio, el estudiante como ser humano con ese derecho fundamental, el docente como formador e investigador dotado de derechos laborales de estabilidad y dignidad, el conocimiento como patrimonio de la humanidad y no privilegio de unos pocos en beneficio de otros muy pocos, las empresas. No hay que mirar en la universidad sólo rendimientos económicos, hay intangibles muy grandes. Buena parte de las grandes obras de la filosofía, de la música, de las artes, de los descubrimientos e inventos, se hicieron sin pensar en la rentabilidad financiera de una multinacional. El saber es patrimonio de la humanidad. Por ello es trascendental que se apruebe el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y se busque judicializar a los responsables de violar el PIDESC y sus desarrollos. Es más grave dejar a la gente sin comida, sin empleo, sin vivienda, sin educación, que sin libertad de prensa o de comunicación. Usted si está privado de lo primero se muere, mientras por lo segundo no, aunque no deja ser también algo grave dentro de las viejas conquistas liberales, pero de menor entidad que las vitales.
El modelo estandarizó conductas administrativas. Se debería superar la tramitomanía de la calidad ficticia, donde los docentes perdemos mucho tiempo llenando formularios que no se leen correctamente, para inflar cifras justificatorias del Ministro de turno. Los rankings son un juego de marketing.  
Como ha dicho el profesor Derek Bok: “”Al observar dichas tendencias, me preocupa que la comercialización pueda estar cambiando la naturaleza de las instituciones académicas, de tal manera que podamos llegar a arrepentirnos. Al concentrarse casi exclusivamente en obtener dinero, las universidades pueden poner en peligro los valores esenciales, y mermar la confianza y la lealtad de profesores, alumnos y exalumnos, e incluso del público en general”. (Bok, Derek. Universidades a la venta. La comercialización de la educación superior”. Valencia, Universitat de Valencia, 2010, p. 12).
Para terminar, sólo quiero recordar un ejercicio de campo en mi universidad que contradice de tajo el modelo neoliberal. En 2010 organicé un Diplomado en Derechos Humanos con invitación abierta a toda la comunidad. La matrícula costaba 20 euros, para un curso de 120 horas, con entrega inclusive de material en CD. Los profesores recibían estipendio de 5 veces lo que usualmente perciben por hora cátedra. Esperábamos 30 o 40 personas a lo sumo. Se inscribieron 800 estudiantes. Hubo que abrir tres cursos. El siguiente semestre organicé el mismo diplomado y uno de Derecho Internacional Humanitario. También a 20 euros por estudiante. Para mi sorpresa se inscribieron 1.200 participantes en varios grupos y dos ciudades. Cuando me vine a Valencia a hacer mi postdoctorado otra persona intentó organizar un diplomado, pero a 600 euros (30 veces más, buscando la ganancia fácil), y casi nadie se inscribió. Hubo que suspenderlo. Hoy la Universidad trata de abrir convenios con numerosas organizaciones y municipios para abrir el modelo inicial, demostrando que sí es posible llevar al pueblo educación de calidad a bajísimo coste, casi gratis. Del otro modelo, nadie quiere hablar. Fracasó.   

BIBLIOGRAFÍA
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BERMEJO BARRERA, Juan Carlos. La maquinación y el privilegio. Móstoles, Akal, 2011.
BOK, Derek. Universidades a la venta. La comercialización de la educación superior. Valencia, Universitat de Valencia, 2003.
CAPPELLETTI, Angel. Francisco Ferrer y la Pedagogía libertaria. La Laguna, Tierra de Fuego, 2010.
DÍAZ GAMBOA, Luis Bernardo. La privatización de la universidad pública, motor de la indignación nacional. http://luisbernardodiaz.blogspot.com  Visto el 1 de mayo de 2011.
DAYTON-JOHNSON, Jeff. “Latinoamérica: la creación de una clase media”. En: “Política exterior”. Madrid, Mayo-junio 2011, Vol. XXV, Núm. 141, pág. 156 y ss.).
ECO’S, Carlos. Indígnese. PVE Ediciones, 2011.
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GIL VILLA, Fernando. Profesores indignados. Manifiesto de desobediencia académica. Madrid, Maia, 2011.
PARRA, Néstor Hernando. Temas para el análisis de la educación superior en Colombia. Bogotá, Editorial Linotipia Bolívar, 1993.
RAGA, José. Globalización, Sí: pero para quién? Madrid, U. Complutense, 2009.


2 comentarios:

  1. Excelente artículo!
    Es un análisis contextualizado en una realidad global que nos afecta profundamente en lo local.

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